Inseguridad sobre mi capacidad intelectual: cómo romper la etiqueta de “mal estudiante”
¿Alguna vez te has sentido paralizado ante el reto de aprender algo nuevo? Quizás, en el fondo de tu mente, te habla una voz antigua, un eco de tu infancia que te dice: “no eres lo suficientemente listo”, “esto es demasiado difícil para ti” o “recuerda que estudiar no es lo tuyo”.

Si te etiquetaron como un “mal estudiante” o como alguien “lento” en el colegio, es muy probable que hoy, como adulto, sigas cargando con esa pesada mochila. Esa sensación tiene un nombre: inseguridad sobre mi capacidad intelectual (y uso la primera persona porque es un diálogo interno que haces tuyo). Pero tengo una noticia crucial para ti: esa etiqueta no es un diagnóstico clínico, es simplemente una opinión caducada que aceptaste como verdad.
El niño del “cerebro roto”: no estás solo
Para abordar este dolor, recurriremos a la sabiduría de Jim Kwik y su libro Sin límites. Kwik no es un académico que habla desde una torre de marfil; él vivió tu misma pesadilla. Tras una lesión cerebral infantil, una profesora lo señaló frente a toda la clase y lo etiquetó cruelmente como “el niño con el cerebro roto”.
Él creció creyendo que era “tonto”. Esa creencia limitante dictó sus acciones y sus miedos durante años. Sin embargo, descubrió algo que cambió su vida y que puede cambiar la tuya: el problema nunca fue su cerebro, sino cómo le enseñaron a usarlo. Si sientes esa inseguridad sobre tu capacidad intelectual, presta atención a las siguientes claves.
1. El problema no eres tú, es el “software”
Lo primero que necesitas interiorizar para sanar esa inseguridad es entender la diferencia entre hardware y software. En el colegio, el sistema se centra en el “qué” aprender (datos, fechas, fórmulas), pero rara vez enseña el “cómo” aprender.
Kwik utiliza una metáfora brillante: imagina que intentas instalar un videojuego de última generación en un ordenador de los años 90. No funcionará. ¿Es culpa del juego? No. ¿El ordenador está “roto”? No, simplemente tiene un sistema operativo obsoleto.
Tú no fallaste como estudiante; el sistema te falló al no darte las herramientas adecuadas. Has estado juzgando la potencia de tu supercomputadora biológica (tu cerebro) basándote en un software antiguo y limitado. Tu capacidad no es el problema; tu método lo era.
2. Desmontando las mentiras (LIEs)
Esa voz que alimenta tu inseguridad sobre la capacidad intelectual se nutre de lo que Kwik llama LIEs (Limited Ideas Entertained o Ideas Limitadas Entretenidas). Son mentiras que hemos decidido “entretener” o aceptar en nuestra mente. Vamos a atacar las dos más dañinas para ti:
- Mentira nº 1: La inteligencia es fija. Nos han hecho creer que el coeficiente intelectual es como la talla de zapato: nacemos con uno y morimos con el mismo. Falso. Tu cerebro es como un músculo; si lo entrenas de la forma correcta, se fortalece.
- Mentira nº 2: Los errores son fracasos. Si te llamaron “mal estudiante” por suspender exámenes, asociaste el error con ser “incapaz”. Kwik nos recuerda que los errores son solo datos. Son señales de que estás en el proceso de aprender. No eres tus errores; eres quien aprende de ellos.
3. Neuroplasticidad: la ciencia a tu favor
Quizás pienses: “Vale, suena bonito, pero ya soy adulto y el daño está hecho”. Aquí es donde la ciencia entra para destruir tu inseguridad. Existe un concepto llamado neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para reorganizarse y crear nuevas conexiones neuronales durante toda la vida.
En Sin Limites, se menciona el famoso estudio de los taxistas de Londres, quienes deben memorizar 25.000 calles. Los escáneres cerebrales mostraron que la parte de su cerebro encargada de la memoria creció físicamente gracias al entrenamiento. Tu cerebro de hoy no es el mismo que el de tu infancia. Tienes la capacidad biológica de volverte más inteligente y capaz ahora mismo. Tu pasado escolar no dicta tu futuro intelectual.
4. Extermina las hormigas (ANTs)
Cuando te enfrentas a un libro o un curso nuevo y sientes ese nudo en el estómago, estás sufriendo un ataque de ANTs (Automatic Negative Thoughts o Pensamientos Negativos Automáticos). Son como una plaga mental.
¿Cómo combatirlos? Kwik sugiere que dejes de luchar por tus limitaciones. Si te dices a ti mismo: “Es que yo soy malo para memorizar”, estás defendiendo tu limitación, y por tanto, te la quedas. La próxima vez que surja ese pensamiento, cámbialo conscientemente: “No es que tenga mala memoria, es que todavía no he entrenado mi memoria, pero estoy aprendiendo a hacerlo”. Cambia el “soy” (identidad fija) por el “estoy” (proceso de crecimiento).
5. Una herramienta rápida para recuperar el control
Para empezar a vencer esa inseguridad sobre tu capacidad intelectual, necesitas una pequeña victoria rápida. Kwik propone algo tan sencillo como usar tu dedo al leer (lectura visual).
En el colegio nos decían que no usáramos el dedo, pero tus ojos se sienten atraídos por el movimiento. Si usas tu dedo como guía bajo la línea de texto, aumentarás tu velocidad y tu enfoque instantáneamente. Al leer más rápido y distraerte menos, tu cerebro recibe una señal inmediata de competencia: “¡Vaya, puedo hacer esto mejor de lo que creía!”. Pequeñas victorias técnicas construyen una gran confianza mental.
Reflexión: reescribe tu historia
La etiqueta de “mal estudiante” fue un guion que alguien escribió para ti hace mucho tiempo. Pero tú eres el director de tu vida ahora. Tienes el poder de romper ese guion.
Entender que tu inteligencia no es un rasgo fijo, sino un proceso dinámico, es el primer paso para liberarte. No necesitas ser un genio de nacimiento; solo necesitas el método correcto y la voluntad de dejar de defender las mentiras que te contaron sobre ti mismo.
¿Estás listo para dejar atrás esa vieja etiqueta y descubrir de qué es capaz realmente tu mente?
