Siento que mi memoria se está atrofiando: cómo recuperar tu agilidad mental
¿Alguna vez has intentado recordar un número de teléfono de alguien cercano y tu mente se ha quedado completamente en blanco? ¿O sientes una leve ansiedad si tienes que hacer un cálculo mental sencillo sin sacar inmediatamente la calculadora de tu teléfono?
Es una sensación frustrante y cada vez más común. Es probable que en los últimos tiempos te hayas repetido a ti mismo la frase: «siento que mi memoria se está atrofiando y ya no retengo nada». No eres el único, y lo más importante es que no es una señal de que tu capacidad intelectual haya desaparecido para siempre.
Lo que estás experimentando es una consecuencia directa de cómo interactúas con la tecnología. Pero, tal como nos enseña Jim Kwik en su libro Sin límites (Limitless), tu cerebro no se ha roto; simplemente ha dejado de entrenar. A continuación, exploramos por qué te sucede esto y qué herramientas prácticas puedes usar hoy mismo para revertirlo.

El diagnóstico: la demencia digital
Jim Kwik identifica este fenómeno como uno de los «cuatro jinetes» o villanos digitales de la era moderna: la Demencia Digital. La premisa es sencilla pero poderosa: el cerebro actúa como un músculo. Si no lo usas, pierde tono y fuerza.
Piensa en tu móvil como si fuera una bicicleta eléctrica. Es una herramienta fantástica, divertida y te hace la vida más fácil. Sin embargo, si siempre usas la bicicleta eléctrica para ir a todas partes y nunca pedaleas con tu propio esfuerzo, tus piernas se debilitarán. Al externalizar cada número, fecha o dato simple a tu dispositivo, has dejado de pedalear mentalmente. Tu hipocampo, el centro de la memoria, se debilita porque ya no le exiges el esfuerzo de recordar.
Estrategias para despertar tu cerebro
Para dejar de sentir que tu memoria se atrofia, Kwik propone el modelo «Sin Límites» (Mentalidad, Motivación y Método). Aquí tienes pasos concretos para aplicarlo y dejar de depender de la «memoria externa» de tu teléfono.
1. Empieza con pequeños pasos simples
No intentes memorizar una lista enorme de datos el primer día. El objetivo es reactivar el músculo poco a poco.
El reto práctico: Tómate un momento hoy para memorizar el número de teléfono de una persona con la que hables regularmente. Deja de pulsar su nombre en la agenda. Escribe el número en un papel, míralo, repítelo en voz alta y márcalo manualmente en el teclado. Haz esto cada vez que la llames hasta que ya no necesites el papel. Este pequeño acto envía una señal potente a tu cerebro: «estamos de vuelta al entrenamiento».
2. La técnica M.O.M. para recordar mejor
A menudo, lo que interpretas como un problema de memoria es, en realidad, un problema de atención. Kwik sugiere el acrónimo M.O.M. para fijar cualquier dato:
- M – Motivación: Dale a tu cerebro una razón. Si te ofrecieran una gran suma de dinero por recordar un dato, lo harías. Busca tu motivo intrínseco: «Quiero recordar esto para mantener mi mente joven y ágil».
- O – Observación: La mayoría de los olvidos ocurren porque no estamos presentes. Si estás mirando Instagram mientras te dicen una dirección, no la recordarás. Detente, escucha activamente y observa.
- M – Métodos: Utiliza técnicas de asociación visual.
3. Visualización: hazlo ridículo
Tu cerebro no está diseñado para recordar números abstractos, pero es excelente recordando imágenes. Si tienes que recordar un código sencillo, conviértelo en una imagen. Y cuanto más absurda sea, mejor.
Si el número es 1492, no repitas «catorce, noventa y dos». Visualiza a Cristóbal Colón cruzando la puerta de tu casa. Esa imagen es mucho más difícil de olvidar que una serie de dígitos planos.
4. Combate la deducción digital
Otro gran enemigo es la «Deducción Digital», que ocurre cuando dejamos que la tecnología piense por nosotros. La próxima vez que necesites un dato simple o un cálculo, haz una pausa. Intenta recordarlo o resolverlo por ti mismo primero. Obliga a tu cerebro a «sudar» un poco buscando la información en tus redes neuronales antes de rendirte y mirar la pantalla. Ese micro-esfuerzo es lo que fortalece las conexiones sinápticas.
Tu cerebro puede cambiar a cualquier edad
Es vital que cambies tu diálogo interno. Elimina la etiqueta de «tengo mala memoria» y cámbiala por «tengo una memoria no entrenada». La neurociencia avala que tu cerebro posee neuroplasticidad; puede cambiar físicamente y crear nuevas conexiones sin importar tu edad, siempre y cuando le des el estímulo adecuado.
No se trata de tirar el móvil a la basura, sino de usarlo como una herramienta de apoyo, no como un sustituto de tu mente. Al integrar pequeños momentos de desconexión y esfuerzo mental consciente, dejarás de sentir ese atrofiamiento y recuperarás la confianza en tu propia capacidad intelectual.
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